Una de las cosas que más nos gusta a los aficionados/as a la meteorología son las que llaman en los espacios del tiempo meteorológico "nubes de evolución" o "nubes de desarrollo vertical".Pero, ¿sólo nos gustan a los aficionados a la meteorología?... Yo diría que no. Despiertan admiración -por su aspecto majestuoso, algodonado y por cómo se reparten en sus siempre originales figuras la luz y las sombras- de una inmensa parte de la población. De hecho, en muchas personas "despertó" el interés por la meteorología a partir de la visión de estas nubes y de los efectos que las acompañan: rayos, truenos, lluvias intensas, granizadas...
Recuerdo que desde muy pequeño, mi admiración por estas nubes era tal, que me quedaba a veces más de media hora literalmente pegado al cristal de alguna de las ventanas de mi casa, viendo como iban creciendo hacia arriba y hacia los lados estas nubes. Una tarde, en la que comenzaron a aparecer nubes de este tipo, la buena de mi madre -con toda la razón del mundo porque era ya muy cansino- bajó todas las persianas de la casa. Comprenderéis que esa medida no me hizo especial gracia. Menos aún cuando un rato más tarde comencé a escuchar truenos. Como además de buen chico, era persuasivo, encontré la manera de convencer a mi madre para que me dejase subir las persianas, prometiéndole que si me dejaba disfrutar de esa tormenta, ya no iría más asomándome por las ventanas para ver las nubes.... Lo prometí con intención de cumplirlo -todo sea dicho. Estaba dispuesto a cambiar aquella tormenta por todas las demás....
... Treinta años habrán pasado y aún no he sido capaz de cumplir con aquel compromiso.
Va a haber ocasión, seguro, de volver sobre este tema así que de momento, lo dejo abierto a vuestros comentarios.
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